Billy Wilder que estás en los cielos
Jack Lemmon y Shirley MacLaine en una escena de ‘Irma la dulce’.
Visionar una película está admitido por la RAE, pero me produce indigestión lingüística, porque una película se ve o no se ve. Cuando estrenaron Irma la dulce, se iba a ver el cine o a tontear, pero una vez en la sala, mejor dejarse de tonterías porque el film es muy bueno y podías perderte la película y el tonteo. A España llegó en 1969, seis años después de su estreno en Estados Unidos. Los censores patrios creían ser la reserva espiritual de Occidente. Como si los norteamericanos fueran moco de pavo. Si a Wilder le hubieran preocupado los censores españoles sólo tenía que convertir a Néstor Patou e Irma en hermanos, como en Mogambo, para evitar la relación entre proxeneta y prostituta.
Wilder no inventó el cine, ni la crítica social en clave de comedia, pero alcanzó a sus maestros y hoy ocupa un lugar privilegiado entre las estrellas cinematográficas. Tanto es así que Fernando Trueba, cuando recibió el Óscar por Belle époque dijo que le hubiera gustado creer en Dios para agradecérselo; él no creía en Dios, pero sí en Billy Wilder, «Gracias, Mr. Wilder», dijo. Al día siguiente recibió la llamada de Billy Wilder,........
