Polarizados
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez saluda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de la ceremonia de firma del plan de paz para Oriente Próximo el pasado 13 de octubre en Egipto. / Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa
Hoy no reside (del todo) nuestro cainismo en las dos Españas machadianas. Ya no. Lo de izquierdas y derechas es como una denominación de origen vieja, y un tanto ajada. Los ideales tornaron en ideologías vacías, y se prostituyeron en el albañal de la política… En la actualidad, lo de “partirse el corazón” de don Antonio, reside en lo que Javier Cercas llama La histEria de España, con E, no con O… Cuando dice que solo hay algo peor que un sanchista histérico y es un antisanchista histérico. Y lleva razón. Ahora, lo de la derecha y la izquierda se difumina entre ser propedro o ser antipedro. Ni siquiera Feijóo, descuajaringado entre Ayuso y Abascal, reúne la capacidad de tener escapulario propio, al contrario que Sánchez, que ha sustituido la 'S' del Psoe por la suya propia.
Solo hay que fijarse en los tertulianos de cualquier tertulia organizada por cualquier medio, que son meros regurgitadores vacunos de las dos orillas del viejo espectro – ya convertidos en fantasmas – de la izquierda y la derecha, pero reconvertidos en Pros y Antis de un pedrosanchismo que ya parece casi ortodoxo… El problema, y no pequeño, es que el debate político público en España está basado en, y monopolizado por, las........© La Opinión de Murcia
