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Fútbol y religión

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10.08.2026

La selección española levanta el trofeo del Mundial de fútbol. / EFE / Lavandeira Jr.

Creo que fue Marx el que dijo aquello de que «las religiones son el opio del pueblo», y nunca negaré yo que, en buena parte, no lo sean. Al menos tienen todos los ingredientes para serlo… Pero hay otros opios del pueblo: el fútbol, por ejemplo, es uno de ellos. Si el catolicismo supera los dos mil millones de fieles, el fútbol consagra a muchísimos más. El fútbol, como cualquier religión, se basa en el sentido de pertenencia humana a algo mayor que el propio ser, así como en su capacidad de convocatoria.

León XIV, en su visita, petó el Santiago Bernabeu hasta la bandera, igual, exactamente igual, que en un Real Madrid-Barça… Un papa lo hace en nombre de una determinada fe; y un equipo lo logra en nombre de unos determinados «colores». Ambos dos son revestidos de un cierto sentido de seguimiento más o menos ciego. El sentir esos «colores» es similar al sentir una hermandad devocional, o procesional, de cualquier Cristo o Virgen… No es extraño que la despedida del papa de la misa del estadio madrileño fuera: «Hemos metido un golazo». Como el golazo que le dio a España el mundial de fútbol. Igual.

Y es que el grito de «goool» emitido por una congregación de fieles de un equipo, es de igual naturaleza que el «aleluya» gozoso de la otra congregación de fieles que se junta en otro escalón de la misma escalera. Ambos dos encierran un rito de adoración y sometimiento. Aquí, la creencia y la querencia se parecen mucho. Tanto, que a veces es lo mismo. El salto de la verja de la virgen........

© La Opinión de Murcia