Cuestión de principios
"Es peor, mucho peor, el racismo encubierto que el racismo abierto" / F. Calabuig.
El problema de los Principios es que los hemos convertido en un etiquetaje que usamos indiscriminadamente, pegándoselo a principios que no lo son, porque son finales, e ignorando que son leyes físicas “principales” (de ahí lo de “principios”), y que actúan antes en lo físico que en lo humano, como es la ley de Causa y Efecto, por ejemplo… Un Principio incontestable es el de Arquímedes, ya saben: “un cuerpo sumergido en el agua es impulsado hacia arriba según el mismo peso del agua que desaloja”, o algo así… Si lo aprendemos mal, diremos que gracias a ese principio del tal griego flotan los barcos; pero si lo aprendemos bien, diremos que, gracias a su conocimiento, sabemos por qué flotan los barcos. Esa es la enorme e importante diferencia.
Pero, precisamente porque la ignoramos, igual nos permitimos etiquetar como principios lo que no dejan de ser paridas. Y eso se hace mucho cuando lo etiquetamos a nivel de humano, que muchos suelen ser fraudes… Porque, si lo miramos bien mirado, cada persona tiene sus principios, pero entonces debemos descabalgar el significado de que los principios son algo positivo que les hemos dado. Hitler tenía sus principios, como los tiene Trump, Putin o Netanyahu, y toda la cuadrilla de acémilas que los siguen y que tenemos en política. De hecho, hasta el propio diablo tiene sus propios principios.
Y hablando de ellos, los políticos, cuando dan a luz – o a tinieblas – nuestro principio recién nato de “Prioridad Nacional”, calcado, por cierto, del América Primero de Dónald Trump, y clon de todos los partidos populistas de........
