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Teatro

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26.03.2026

Imagen de archivo de la obra ‘Hansel y Gretel’ de Nacho Vilar Producciones, en el Teatro Circo / Joaquín Carrión

Haber crecido en un pueblo donde la escasa oferta cultural se limitaba a actuaciones puntuales por parte de unos pocos valientes entregados a la escena tenía su parte positiva; el fenómeno de cohesión y concentración social en cada estreno quedaba patente con un llenazo total del centro cívico, el cine viejo o la denostada pista de voleibol del colegio.

Bastaba un cochambroso escenario de madera anclada a un soporte de hierro apenas decorado con una Talía (la máscara alegre, comedia) y una Melpómene (la máscara triste, tragedia), ambas hechas de corcho y pintadas con spray, para hacernos sentir en Broadway. La peña Polichinela, la asociación de amas de casa o el grupo de teatro El Mantón, ya se encargaban de crear la magia: fortalecer la identidad del pueblo y las relaciones vecinales valorando sobremanera el esfuerzo y el talento local.

Es muy frecuente la definición poética, la humanización del verso que retrata al teatro, si alguien supo describir la esencia de esta arte escénica, fue el eterno Federico García Lorca: «Teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana, es el lugar donde las palabras escritas cobran vida, voz y sangre».

Que importante es el valor del teatro para la cultura a nivel global, para promover la paz y la colaboración entre los pueblos.

Pero el modelo de convivio o la experiencia del directo no parece calar demasiado en nuestros jóvenes; datos relevantes cuentan que la media de edad del público está entre los 40/65 años, con más porcentaje de asistencia femenina. «La generación de nuevos públicos obsesiona a artistas y programadores, por lo que queda claro que hay un nicho atractivo que la escena comercial trabaja hace años con resultados a la vista».

Salvaguardar una de las formas de expresión humana más íntimas, directas y necesarias, que desde que el mundo es mundo ha dado voz a los desfavorecidos y marginados, ofreciendo una perspectiva crítica y humana a menudo ignorada por otros medios es, con motivo del Día Mundial del Teatro que se celebra mañana, 27 de marzo, misión de los que tenemos pluma, voz, identidad y compromiso de todos.

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