Siempre nos quedará París
Bicicleta y peatón o viceversa. Es sencillo. En París, una de las más bellas ciudades del mundo, los alcaldes lo tienen claro. El recientemente elegido fue a dos ruedas a recibir las llaves de su antecesora, la también socialista Anna Hidalgo. El mismo medio de locomoción que exhibió con orgullo en su campaña, haciendo ambos tándem en su ruta política. Sin más boato.
Aunque no se lo crean Anna era española.
Aquí, en este lado de la frontera y en regiones como la murciana, especialmente, nombrar la bici resta puntos. Tanto como los da suprimir carriles bici desde la alcaldía.
No te digo yo pasear o trasladarse en bici. Todos los alcaldes murcianos y aspirantes la esconden más que sus vergüenzas, aquellas que exhiben cuando renuncian a los fondos europeos a favor del transporte sostenible.
Llegan las fiestas en nuestra capital del Segura y al odio a la bici se une el desprecio secular al transporte público. A la Glorieta no le caben los números para cantar los éxitos multitudinarios de las dos semanas que vienen, pero no mueven un dedo para habilitar más autobuses o frecuencias del tranvía.
A su juicio, los festejos capitalinos movilizan a toda la Región de Murcia, pero mejor que vengan en coche. Al fin y al cabo, luego las procesiones, bandos y demás desfiles se realizan a pie y, al menos durante ese momento, respiramos. A este paso, todo aquí va paso a paso y más en estas fechas, no tardaremos también en motorizar santos y menos santos.
Para los murcianos, sepamos o no quién fue Kavafis, la aventura es el camino, el viaje en coche. No a Ítaca, pero sí una odisea vital, repleta de experiencias tan enriquecedoras como encontrar aparcamiento o, incluso, superar la contaminación que nos envuelve todo el año y en fechas señaladas aún más. Otros preferimos un viaje más largo, lejos del incienso y del alcohol. Felices fiestas a todos los automovilistas. Los de la bici ya lo son, igual que los habitantes de Paris, mon amour.
Suscríbete para seguir leyendo
