Que aproveche
No queda mucho para que nuestra cocina se convierta en una farmacia. Con suerte de que se mantenga ese lugar, pues entre la crisis de la vivienda y la voracidad del trabajo sobre el tiempo, alimentada por empresarios como Juan Roig, no podremos encender ya los fogones para intentar emular a nuestras abuelas.
Siempre habrá una cápsula, en cualquier caso, en la que, a modo de gran pastillero, ordenaremos los suplementos alimenticios. Gracias a la inteligencia artificial, la misma que boicotea a Lula para apoyar al retoño de Bolsonaro, sabremos surtirnos de las........
