Los incendios estructurales
Protesta de los bomberos forestales en Murcia / Juan Carlos Caval
El humo que hace unos días cubría el entorno de la Cresta del Gallo, en Los Garres, no solo era el reflejo de cincuenta viviendas amenazadas y de vecinos desesperados combatiendo las llamas con sus propias mangueras. Era, también, el síntoma visible de una quema mucho más profunda: la de un modelo de gestión forestal y de emergencias que, en la Región de Murcia —y, por extensión, en toda España—, está colapsando por pura inacción política y dogmatismo ideológico.
Los incendios forestales ya no son una anomalía del verano; son una constante que desborda nuestras capacidades. En lo que llevamos de 2026, tres de los cuatro incendios registrados en la Región han requerido el auxilio de medios externos y de otras comunidades, movilizándose a la UME hasta en dos ocasiones. Cuando un territorio es incapaz de asumir de forma autónoma la defensa de su propio patrimonio natural, el problema deja de ser meteorológico y pasa a ser estructural.
Para atajar este drama, el primer paso obligado es preventivo: hay que evitar que el fuego comience. Sin embargo, nos topamos de frente con el «eco-ilogismo» y el fanatismo climático. Paradójicamente, quienes........
