La sentencia a Aldama: un corruptor condenado no pisará la cárcel
El empresario Víctor Aldama / Fernando Sánchez/Europa Press
El Tribunal Supremo ha condenado a 4 años y medio de cárcel al comisionista Víctor de Aldama, pero suspende la ejecución de la pena (esto es, se libra de entrar en prisión) por su aportación al descubrimiento de los delitos cometidos por la organización que, considera la Justicia, estaba liderada por el exministro de Transportes José Luis Ábalos y su hombre de confianza, Koldo García.
A raíz de hacerse público el fallo, muchos allegados me han preguntado que cómo es posible que una persona condenada a cuatro años y medio de prisión se libre de entrar en el penal. La respuesta está en una de las instituciones menos conocidas por los ciudadanos: la colaboración con la Justicia.
Los lectores habituales de esta columna ya saben que la confesión de un delito puede actuar como circunstancia atenuante y reducir la pena. Sin embargo, lo ocurrido en el caso de Víctor de Aldama va mucho más allá de una simple admisión de culpabilidad.
Este procesado no se limitó a reconocer los hechos cuando la investigación ya estaba avanzada, sino que renunció a cualquier estrategia defensiva basada en negar su participación y optó por colaborar activamente con los investigadores. Tras admitir su papel de corruptor, aportó documentación, justificantes de ingresos,........
