Bouaddi, Olise, De la Fuente y coleccionar por capricho
De la Fuente ha escondido sus cartas
Si abunda, lo bueno no daña. Pero lo que no añade ni suma sí estorba. Esto lo saben muy bien en el mundo empresarial y en cualquier organización.
Trasladado al fútbol, tan malo es coleccionar estrellas como carecer de talento. Y el problema se agudiza cuando no se tiene claro el concepto. Cuando se confunden jugadores notables o sobresalientes con futbolistas extraordinarios. Esos que aparecen con cuentagotas en cada generación y trascienden a sus coetáneos hasta ser historia del fútbol.
En el Mundial trinacional que nos ocupa no llegan a una docena los protagonistas de época. Unos pasados, otros presentes y algunos no pasan de proyectos o siguen siendo trampantojos. El eterno Messi y el abuelo Cristiano, que lideranla élite delsiglo, el entrañable Modric, los rutilantes Mbappé, Vinicius y Haaland, el guadianesco Dembélé, el anterior Rodri, el renacido Kane, la promesa Lamine y el fantasmagórico Neymar, quien sigue ostentando el récord de la mayor cifra de traspaso mundial, 222 millones de euros, del Barça al PSG. O, lo que es lo mismo, el mayor........
