Por fin agosto
Una mujer leyendo un libro en la playa. / EFE/Manuel Bruque
Este mes tonto, que está ahí porque tiene que haber de todo. No sirve más que para pasar calor, para arruinarte económicamente si decides irte de veraneo a una playa de moda y, aún peor, si te vas de hotel. Y sobre todo sirve para aumentar el número de separaciones y divorcios al final de sus días. Así que no me cuenten que es bueno este mes.
Ahora bien, para ser justo, he de reconocer que es el periodo por excelencia de vacaciones. España se para temporalmente. El mundo se detiene. Es el momento de bajarse de él. La rutina diaria —que a mí particularmente me parece maravillosa— desaparece. Por contra: trasnochas, te levantas tarde con sudor y te bajas a la playa a sudar más, pero al menos hay agua donde adentrar todo el cuerpo. No tienes que aguantar a tu jefe y no estás sometido a la tensión y al estrés del trabajo, que si te gusta aún tiene un pase, pero como estés hasta las narices de uno y del otro, este mes o estos días, que son escasos si eres autónomo o empresario, se te hacen muy cortos.
Y llega septiembre, que en Murcia........
