La venganza del jamón de york
Septiembre llega como tu madre un sábado tocándote la puerta con la escoba a las ocho de la mañana: chaparrones, correos de tu jefe y la nevera de la casa vacía, con unas tristes lonchas de jamón de york de verde marchitez, cansadas de tanto esperar por ti, que no te molestaste en tirarlas a la basura cuando te ibas de vacaciones. Te olvidaste del fiambre y él quedó fiambre esperándote a ti, improvisado enterrador de nariz tapada, que tomas al tomar el cadáver entre el índice y el pulgar, imponiéndote al asco invencible que te constriñe el cuerpo. Mis buenos tíos me han desalojado de La Manga, pero yo me resisto a pisar........
