No saben leer
Una mujer lee sobre una tumbona en la playa. / La Provincia
En la mili, fui profesor de analfabetos. Incluso me ascendieron en este rango y llegué a ser el ‘coordinador de analfabetos’, es decir, el encargado de repartir los 60 o 70 analfabetos que entraban en el Cuartel de Instrucción cada curso entre sus compañeros que tenían algunos estudios más o menos superiores para que les sirvieran de profesores. Había un maestro en el cuartel, que daba alguna clase, pero como es natural, podía hacer poco con tantos alumnos. Era menester que aprendieran algo pronto, porque no se les permitía salir a la calle hasta que no podían leer un letrero o, menuda exigencia esencial, reconocer a todos los mandos por sus galones o insignias, a fin de que no confundieran al portero del ayuntamiento con un capitán de corbeta. Les hablo de los años sesenta del siglo pasado, es decir que todos estos hombres que no sabían leer ni escribir habían nacido en los cuarenta, ya acabada la........
