Una nueva crisis del petróleo
A ver si de esta aprendemos definitivamente que depender de los Estados cuya riqueza se basa en el petróleo es un grave error estratégico, sobre todo para Europa y gran parte del mundo. El ‘oro negro’ supone una suerte de maldición para los países que lo poseen, fruto de un síndrome plenamente identificado en la historia económica como la ‘maldición de los recursos’. El petróleo ha convertido a los países árabes e Irán en dictaduras ultraconservadoras y a Venezuela en un narcoestado. La tecnología del fracking y el poder del lobby de las petroleras también han convertido a Estados Unidos en un petroestado. Fuera queda el resto de la humanidad, con Europa, China e India incluidos.
A la apuesta por las energías renovables se suma el decidido impulso a la energía nuclear por parte de China, que ya incluso compite en primera fila por alcanzar en la próxima década una tecnología de fusión nuclear comercialmente viable. También parece querer cambiar de rumbo la Unión Europea, con la oposición de España y su casposa política de izquierda radical en esta materia. No es casualidad que Jimmy Carter, un excelente presidente de Estados Unidos cuando gobernó y la némesis personal del actual, impulsara las energías renovables, incluso instalando paneles solares en la Casa Blanca durante su mandato.
A mediados de los setenta y finales de los ochenta, el mundo cayó de rodillas ante los países árabes, y después Irán, que utilizaron el petróleo como arma estratégica para someter a Estados Unidos y a Occidente en su enfrentamiento con Israel. Ahora estamos viviendo una tercera reencarnación de la misma estrategia, aunque con distinta conformación de los actores del drama. Lo que no ha cambiado son los europeos jodidos por no tener petróleo ni gas en proporciones significativas.
Nosotros pensábamos que el gas licuado estadounidense nos libraba de la dependencia estratégica. Al final, Estados Unidos se ha convertido en el peor de los petroestados, amenazando con cortar el suministro a los europeos por la falta de colaboración en su guerra con Irán. La única estrategia viable para Europa es impulsar la energía nuclear en combinación con las renovables. Acuérdate de lo que digo la próxima vez que eches gasolina al coche.
