Franky García: "Mi pareja me impulsó a dejar de ser profesor y arriesgarme en el baloncesto profesional"
Franki García, entrenador cartagenero del Gernika, en el Campus Paco Vázquez de Ibiza / L.O.
¿Cómo te vinculaste al deporte?
Yo vivía cerca del colegio Salesianos de Los Dolores de Cartagena y todos mis vecinos jugaban al baloncesto. Sin saber lo que me gustaba aún, con 12 años, a través de ellos, empecé a competir y a entrenar y ya fue un no parar.
¿Hasta dónde llegaste como jugador?
Llegué a categorías autonómicas y nacional, pero pronto me di cuenta que no era lo mío y me engancharon a entrenar con 16 años. Al principio siempre quieres jugar y estuve hasta los 22 años en el Estudiantes Cartagena, pero era una locura llevar las dos cosas y, encima, los estudios.
Matemáticas Exactas porque yo estaba enfocado en ser profesor, pero el primer año me di cuenta que no era lo mío, que no iba a ser mi camino, y me pasé a Educación Primaria en la Universidad de Murcia.
¿Quién se dio cuenta que lo tuyo podía estar más en el banquillo que en la pista jugando?
Se fijó en mí Moisés Navarro, que había sido mi entrenador en cadetes, y en mi primer año de júnior me ofreció, en primer lugar, ser su ayudante en alevín femenino y llevar alguna escuela deportiva. Estuve con él tres años hasta que di el paso a ser primer entrenador.
Encontraste pronto tu gran vocación.
Sí, me llegó pronto, pero no sabía que iba a ser una vocación total. Como el baloncesto siempre me ha encantado, fue una parte que me enganchó y luego, con esa inquietud que tenía de ser profesor de Primaria, vi que por ahí iba a ir mi camino.
Franki García habla con Lucas Fernández en un partido del Gernika / Gernika
¿Has ejercido como profesor?
Sí, estuve en el Colegio San José, de Espinardo.
¿Cómo te liaste la manta a la cabeza para dedicarte a ser entrenador?
Mis primeros pasos los di en el Estudiantes de Cartagena y después me fui al UCAM Murcia, donde ya es algo más profesional, y estuve compaginando ser profesor por las mañanas y el baloncesto. Pero en 2020 o 2021 me llamó Andrés Medina por segunda vez para hablarme del proyecto de Alcantarilla a nivel profesional. Al principio compaginé mi cargo de entrenador ayudante de la primera plantilla con el colegio, donde tenía jornada partida, pero a veces tenía que hacer alguna locura, como coger un tren de madrugada para llegar a Cáceres y volver en autobús con el equipo. Ese año conseguimos el ascenso, primero con Víctor Verdú como entrenador, que después tuvo que dejarlo por un problema ocular, y posteriormente con Lucas Fernández. Ascendimos a Liga Femenina y ser ayudante ya implicaba dejarlo todo. Si te digo la verdad, tenía mis dudas y mi pareja me dijo que tiempo de ser profesor iba a tener, que estas oportunidades no sabemos si van a pasar más veces en tu vida, y encima estaba en casa. Fue ella la que me dijo........
