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El feminismo no baja la guaria

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17.09.2026

Parecía que en estos últimos años se había avanzado en igualdad. Si bien es cierto que aún quedaba (y queda) mucho camino por recorrer, parecía que la lucha feminista estaba dando sus frutos. Las mujeres podemos estudiar, podemos trabajar en distintos ámbitos que antes nos estaban vedados, podemos ejercer nuestro derecho al voto, divorciarnos, decidir sobre nuestra maternidad... Parecía que las batallas importantes eran ya cosa del pasado y que las nuevas generaciones casi no iban a necesitar estar continuamente en las calles enarbolando pancartas y gritando a favor de conseguir los derechos de los que el patriarcado nos ha privado a lo largo de la historia.

Pero en los últimos tiempos esa sensación de avance se ha ido desvaneciendo. Lo que creíamos conquistado vuelve a estar en disputa; lo que parecía incuestionable vuelve a cuestionarse. Los derechos de las mujeres no son una conquista definitiva que podamos guardar en una caja y dar por asegurada. Basta mirar alrededor para comprobar que también pueden retroceder, erosionarse o convertirse de nuevo en campo de batalla.

Quizás por eso, ahora que asistimos a este retroceso, sea más necesario que nunca mirar hacia quienes estuvieron antes. Recuperar la memoria de las mujeres que abrieron caminos cuando esos derechos ni siquiera podían darse por descontados. Mujeres que entendieron que ninguna conquista llega sola, que detrás de cada derecho hay décadas de lucha y que aquello que hoy nos parece evidente fue, en algún momento, una reivindicación incómoda, radical y hasta peligrosa.

En este mes de septiembre han fallecido dos de esas mujeres luchadoras, Gloria Steinem y Emma Bonino. Ambas pertenecieron a una generación que tuvo que pelear por derechos que hoy damos por conquistados, que no aparecieron de la nada, y que, como estamos comprobando, tampoco están a salvo para siempre.

Gloria Steinem llevó esa disputa al terreno de las palabras, del relato y de la representación. Hizo del periodismo una herramienta feminista porque entendió que la desigualdad no estaba solamente en las leyes, sino también en........

© La Opinión de Murcia