Crueles
Una escena de la pelicula 'Tres anuncios en las fronteras'
Un padre de veinticuatro años mata al logopeda de su hijo de dos con un arma blanca porque, según confiesa, cuando entró inesperadamente en la consulta advierte que el niño llevaba el pantalón bajado y el pañal desabrochado. Los comentarios de los lectores en los medios donde aparece la noticia son escalofriantes: la mayoría aplaude el asesinato y la reacción irracional e impulsiva del padre: «Es lo que hay que hacer», «Eres un padre ejemplar», «Yo hubiera hecho lo mismo…» El asesino, como los lectores, ignora si el logopeda estaba abusando del niño o no, solo reaccionó letalmente ante su sospecha, vengándose de un delito que no sabemos si la víctima cometió. Y los lectores le aplauden.
Cuando hace unos meses un cayuco con inmigrantes naufragó y acabó con la vida de la mayoría de ellos, los comentarios fueron igual de crueles. «Mejor, unos cuantos inmigrantes menos», compartieron muchos.
¿Cómo hemos llegado a una situación donde expresar abiertamente la crueldad y el odio está permitido, donde se aplaude sin vergüenza, sin culpa, sino con orgullo, el asesinato y la muerte?, ¿dónde se hace ostentación del odio? El consejero de Ayuso pide una soga para Pedro Sánchez. La autoridad, las instituciones, muestran el mismo odio cainita que la población, que se siente autorizada a hacer lo mismo. Si el juez Peinado duda abiertamente en su auto de las fuerzas de seguridad, si teme que cometan un delito,........
