Pulso Político | Un museo para el traje huertano de la Región de Murcia
Las Reinas de la Huerta saludan tras ser coronadas durante el acto de Exaltación Huertana en el Romea / L.O.
Aunque la pregunta qué es un museo tiene diversas respuestas, siempre hay tres notas características en cualquier definición: una colección de objetos con alto valor simbólico, un proyecto de exhibición para transmitir un relato, y una institución con medios (materiales y personales) para convertirlo en realidad.
Podemos decir que un museo es un espacio para el pensamiento. Una colección ordenada de objetos que nos ayuda a pensar el pasado e innovar creativamente de cara al futuro. En este sentido los museos para la moda y la indumentaria, en sus variadas formas, nos permiten descubrir y soñar la vida de las personas que vistieron de esa manera e imaginar sus posibilidades.
Tenemos ejemplos notables. El museo de la Moda de Málaga ubicado en la Real Fábrica de Tabacos. El de Valencia en el Colegio de Arte Mayor de la Seda. En Barcelona, el Museo del Diseño, que comparte sede con instituciones pioneras en la industria textil. El Museo del Traje de Madrid, que tiene una de las mejores colecciones del siglo XVIII y propone un viaje por la evolución de la moda.
Y también, en París, el Museo de Artes Decorativas, con 150.000 piezas donadas por artistas. El de Nueva York, asociado al Instituto de Tecnología de la Moda. En Amberes con 30.000 obras en exposición permanente. La lista es interminable. Cada nación quiere exhibir el atuendo del pasado para conectarlo con la innovación creativa aplicada a su industria textil, el calzado o los complementos. Además de museos son instituciones que buscan la protección intelectual de la indumentaria y cómo monetizar el talento creativo y el conocimiento tradicional.
Es indudable que nosotros tenemos una riqueza muy especial vinculada al traje huertano y tradicional en todas las comarcas de la Región de Murcia. También es cierto que hay precedentes para dar valor museístico a este fenómeno que pueden retomarse. El Museo Internacional de Folclore en el Mediterráneo, ubicado en el Palacio de San Esteban, desaparecido en los años 70, fue un referente en trajes regionales.
En la actualidad no tenemos un museo especializado en indumentaria tradicional, capaz de narrar la evolución del traje huertano y comarcal, ilustrando la vestimenta según las estaciones, la función del traje en los estamentos sociales, el contexto del vestido con el paso de la historia y que además aporte visión de futuro. La Federación de Peñas Huertanas (más de 70 peñas distribuidas por toda la Comunidad Autónoma) ha reclamado en diversas ocasiones un museo de esas características sin que el Gobierno regional le prestara atención.
Sin embargo, a propuesta de Vox, con apoyo de los demás partidos, la Asamblea Regional ha dado el paso definitivo para hacer posible ese espacio museístico que conecta la indumentaria típica de la Región de Murcia con las formas de vivir y trabajar que hemos protagonizado. El objetivo del acuerdo es que el Gobierno regional impulse la creación del Museo del Traje Típico de la Huerta y otras Comarcas de la Región de Murcia. La Asamblea ha demandado al Gobierno que elabore un proyecto de viabilidad (que incluya el emplazamiento más adecuado) para poner en marcha el museo del traje típico murciano y que sea gestionado en régimen de colaboración con la Federación de Peñas Huertanas.
Y con esto volvemos a definición de Museo en sus tres elementos básicos: colección de objetos, proyecto museístico e institución gestora. Tenemos que reunir esa colección de trajes, por medio de adquisidores y donaciones. El proyecto debe explicar la evolución de la indumentaria regional y conectarla con el arte pictórico, gastronómico, literario y musical en unidad de sentido con nuestra tradición histórica. Y finalmente, el Ejecutivo regional debe proporcionar el emplazamiento más adecuado y la forma institucional para garantizar la viabilidad del proyecto. Estamos hablando de una Fundación, un Consorcio o cualquier otra modalidad de gestión museística que aporte solvencia financiera y continuidad en el tiempo.
También es deseable que el museo del traje típico regional tenga la capacidad de participar en proyectos europeos con significado análogo y firmar convenios de colaboración con otras entidades de la misma temática a nivel mundial. El proyecto debe tener el impacto que corresponde a una indumentaria que está asociada a una riqueza gastronómica, cultural, musical y etnográfica tan singular e irrepetible como es la forma de vida tradicional en las comarcas de la Región de Murcia.
Nuestra generación no puede perder la oportunidad de crear un espacio para el pensamiento en torno al traje regional que también mire al porvenir. No podemos alegar «cansera», que es la tristeza sin proyecto, como ocurrió (en palabras de Vicente Medina) a la muerte del maestro, que la escuela se quedó «cerraica» y en silencio, chillando los zagales, a sus anchas corriendo, como una «jaulica» vacía y la «bandá» de pajaricos sueltos.
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