Septiembre
Septiembre es el elefante que agosto deja en mitad de la habitación al marcharse. Durante agosto fingimos no verlo: aplazamos correos, confundimos las horas, hacemos del bañador una pequeña ideología y de la sobremesa un gobierno provisional. Pero el animal permanece, esperando que termine la música para devolverle sujeto, verbo y predicado a la vida. Este año me encontrará haciendo lo contrario: preparando una mochila.
Antes de viajar, una existencia queda extendida sobre la cama y pierde solemnidad. Seis camisetas, dos pantalones, medicamentos, cables, documentos y alguna prenda absurda legitimada por tres palabras expansivas: por si acaso. El por si acaso no aparece en la báscula, pero pesa. Es el contrabando sentimental del equipaje. Preparar una mochila fabrica una versión portátil de uno mismo: decidir qué llevamos equivale a confesar de qué dependemos. Una batería para cuando muera la batería, una copia del pasaporte por si........
