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Felipe, por consiguiente

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15.02.2026

Felipe González, que tanto y tan bien entendió a la sociedad del cambio que significó la Transición, anda perdido en la era del Antropoceno, que conlleva radicales cambios políticos añadidos o dependientes de la transformación geológica. Así han venido a diagnosticarlo un par de ministras del Gobierno tras las declaraciones del expresidente socialista en que muestra su insatisfacción con la dirección actual de su partido. González se habría quedado varado en el tiempo, analizaría las cuestiones de hoy con una mentalidad pretérita y sería un jarrón chino que ya no resultaría útil ni como adorno vintage, pura quincallería de trastero. Al rechazo de sus análisis por los monclovitas contribuye su porte de santón, sus aires de irritabilidad, su incontenido egotrip, y los estragos que produce en quienes fueron modernos el impulso por fosilizar la nostalgia como si con ésta pudiera gestionarse el presente.

Dos rasgos más contribuyen a su desautorización: uno, que en su brillante trayectoria política se mezclan abundantes gangas que, puestas en la balanza, equilibrarían en modos y maneras autoritarias y en actuaciones reprochables lo que viene a criticar en Pedro Sánchez; y dos, que su catálogo de reproches es peligrosamente coincidente con el que despliega la derecha.

En este retrato hay considerables aciertos, pero falla lo principal: la autoridad moral. Del ministro Ángel Víctor Torres, que ha sugerido a Felipe González que tome la puerta de salida, nadie se acordará en pocos años, salvo tal vez algún juez que investigue a fondo sus contratos de mascarillas, y a las ministras Ana Redondo o Diana Morant solo las conocen en sus casas.

¿Cuándo se perdió González?

Pero la pregunta es: ¿cuándo dejó González de ser un referente para el PSOE? Podríamos poner una fecha: domingo 23 de julio de 2023, en que se celebraron las últimas elecciones generales, tras las cuales Pedro Sánchez cambió radical y sustantivamente el programa que lo había llevado hasta ellas, y en las que en algunos actos fue acompañado del fundador de la socialdemocracia española moderna. Ayer mismo, como quien dice. O sea, que González no quedó obsoleto con la entrada del siglo XXI y sus novedades, sino cuando empezó a constatar, junto a miles de españoles, que lo que habían votado en las urnas era exactamente lo contrario de........

© La Opinión de Murcia