El sacrificio de Antelo en el altar de Abascal
Imagen ilustrativa de la crisis de Vox. / Leonard Beard
A los pocos días de que hubiera ganado las primarias para la presidencia de Vox en Murcia, quedé a almorzar con José Ángel Antelo, a quien no conocía personalmente. Por cortesía, lo saludé felicitándolo por su éxito, y me llevé la primera sorpresa: "Bah, las primarias no sirven para nada. Son una pérdida de tiempo. En Vox quien manda es Santi, y todo lo demás carece de interés". Sus palabras, ahora que Santi lo ha destituido, adquieren mayor actualidad.
Las consecuencias de la crisis interna de Vox en Murcia, que anuncié en mi artículo del pasado martes ("Algo va a pasar en Vox") son ya conocidas: la destitución de Antelo por dimisión de la cúpula directiva provincial, instrumentada desde Bambú, sede nacional del partido, una fórmula que recuerda la operación contra Pedro Sánchez cuando el PSOE forzó su salida con la dimisión de la mayoría de los miembros de su ejecutiva. Falta el desenlace parlamentario, que muy probablemente se producirá la semana entrante, cuando será destituido también de la portavocía de su Grupo.
Para que esto suceda, si no dimite voluntariamente, deben solicitárselo sus compañeros de escaño, quienes al parecer aún no han recibido ninguna consigna al respecto. Pero el lunes, sin duda, tendrán noticias sobre ese asunto, pues no cabe suponer que Madrid pueda soportar las declaraciones de Antelo del pasado viernes en las que afirmó que el partido "no tiene los mejores conductores" o que confunde lealtad con sumisión, además de desvelar mensajes internos del secretario general, Ignacio Garriga.
Si a Antelo le acompañara otro diputado, López Miras alcanzaría la mayoría absoluta que le permitiría zafarse de las garras de los abascales hasta el final de la legislatura, aun teniendo que hacer concesiones formales a los nuevos 'mixtos'
Si a Antelo le acompañara otro diputado, López Miras alcanzaría la mayoría absoluta que le permitiría zafarse de las garras de los abascales hasta el final de la legislatura, aun teniendo que hacer concesiones formales a los nuevos 'mixtos'
El problema para Vox es si Antelo no se marcha en solitario del Grupo Mixto. Si le acompañara otro diputado, López Miras alcanzaría la mayoría absoluta que le permitiría zafarse de las garras de los abascales hasta el final de la legislatura, aun teniendo que hacer concesiones formales a los nuevos ‘mixtos’, algo que para él no sería novedoso, pues ya lo hizo en la anterior legislatura con tres disidentes de ese partido.
Solo o en compañía de otros
¿Hay en el Grupo de Vox alguien dispuesto a inmolarse con Antelo? No lo parece, pero de lo que ha trascendido de las conversaciones en Murcia de la vicesecretaria nacional, Montserrat Lluís, la dimisión de Antelo se justificaría en ‘resetear’ la organización y de un ‘empezar de nuevo’, lo que tal vez significaría que la mayoría de los diputados no repetiría. Esta impresión podría relajar la disciplina en algunos casos.
Pero sabemos de antemano que estas circunstancias no aflojan la mano de Abascal. Murcia es el ejemplo de que aun con el partido hecho trizas en la Asamblea Regional mantuvo su crecimiento: con Antelo pasó de cuatro diputados a nueve, alcanzó el 18% de respaldo superando la media nacional, y las encuestas, tanto del Cemop como de la UCAM, prevén incluso su conversión en segunda fuerza política, desplazando al PSOE de ese lugar. Otra encuesta, del periódico digital La Gaceta de la Iberosfera, portavoz ideológico oficioso de Vox, sugiere un 29% para la próxima convocatoria en Murcia. (En las recientes elecciones en Aragón, Vox ha rozado el 18% que ya había alcanzado en Murcia en 2023).
Por el cariz de los reproches parece........
