La jábega como Navis Ecclesiae
Procesión de la Virgen del Carmen en Huelin. / L. O.
Nos acercamos a la festividad de la Virgen del Carmen y, con ella, a uno de los momentos más entrañables del calendario. Como malagueños, como devotos y, muy especialmente, como cofrades, volveremos a contemplar una de las imágenes más bellas de nuestra religiosidad popular: la Reina de los Mares navegando sobre una jábega entre el fervor de los barrios marineros y el rumor de un Mediterráneo que forma parte inseparable de nuestra historia.
Sin embargo, hay símbolos que, precisamente por resultar tan familiares, corren el riesgo de hacerse invisibles. La jábega es uno de ellos. Hay que descubrir el mensaje espiritual que esa humilde embarcación lleva siglos proclamando, casi siempre en silencio, sobre las aguas de Málaga.
Desde los primeros siglos del cristianismo, el mar ha representado el mundo con sus incertidumbres, sus tempestades y sus esperanzas. No es casual que Jesucristo predicara desde una barca, llamara a pescadores para convertirlos en apóstoles o que la tradición cristiana identificara muy pronto la barca de Pedro con la Iglesia peregrina, llamada a avanzar por la historia entre las dificultades de cada tiempo.
En nuestra provincia, ese símbolo universal habla nuestro propio lenguaje. La jábega deja de ser únicamente una embarcación tradicional para convertirse la Navis Ecclesiae, la nave de la Iglesia que peregrina por el mundo sostenida por la fe.
Su propia configuración ofrece una extraordinaria riqueza simbólica. A diferencia de otras embarcaciones impulsadas por el viento, la jábega avanza gracias al esfuerzo acompasado de sus remeros. No existe un avance individual. Todos reman al mismo tiempo y en la misma dirección. Difícilmente podría encontrarse una imagen más hermosa de la Iglesia entendida como Pueblo de Dios: una comunidad que progresa cuando cada uno pone sus........
