No son dos Málagas, sino la misma
Imagen de la manifestación en Málaga por la vivienda de este sábado, 3 de octubre de 2026. / Álex Zea (EP)
Amanezco en Málaga y la ciudad rebosa. Gentes de todas las generaciones, de todo mar y toda tierra, afloran sin medida allá donde uno mire. Turistas arrastrando maletas, familias de acá para allá, parejas que vienen y van, niños, jubilados... La hostelería del Centro no da abasto, despunta. Y poco después, la trama continúa en la misma línea desde los mentideros de las copas, el café y el tardeo.
A la vista de este escaparate, uno pudiera volver a casa pensando que aquí no pasa nada y que la sociedad del bienestar no tiene fisura alguna. Pero los desarraigados, los que piden en las terrazas y los que no tienen ya más que perder que a sí mismos siguen siendo multitud. A veces, incluso aparecen muertos en los bancos de las plazas. Las mismas plazas cuyo entorno también contextualiza recientes navajazos y tiros a bocajarro. Insisto: uno pudiera volver a casa pensando que aquí no pasa nada, pero pasar, lo que es pasar, pasa.
En la plaza de la Constitución, me sigo encontrando........
