Sabía que ibas a venir
Unos amigos celebran la cena de Navidad en un restaurante de Barcelona, en una imagen de archivo.
En un mundo en el que impera la violencia, el individualismo, la competitividad, la traición, el egoísmo y la deslealtad, busco dónde alimentar la esperanza, el optimismo y la fuerza para seguir confiando en la especie humana y en su capacidad de convivencia armoniosa, solidaria y empática. Al escuchar hace unos minutos la siguiente anécdota de labios del ilusionista argentino Héctor René Lavandera he pensado que uno de esos asideros es la amistad.
René Lavand, de esta forma era conocido, fue un famoso cartomago argentino fallecido en 2015 en la ciudad de Tandil. Perdió el brazo derecho cuando tenía 9 años, atropellado por un joven de 17 que conducía el coche de su padre. Hacía sus juegos de cartas con la mano izquierda, mostrando una asombrosa habilidad. También era famoso por las historias que contaba. Esta es la que acabo de escuchar:
Había terminado la guerra. Un soldado pide permiso a su capitán para volver al campo de batalla en busca de un amigo. El capitán le niega el permiso.
Es inútil que vayas, está muerto, le dice.
El soldado desobedece la orden y va a por su amigo. Regresa con él en brazos, muerto.
-Te lo dije. Era inútil que fueras.
- No, mi capitán. No fue inútil. Cuando llegué aun estaba con vida y solamente dijo:
- Sabía que ibas a venir.
Mereció la pena la desobediencia, el tiempo y el esfuerzo. Aquel soldado murió reconfortado por la fidelidad inquebrantable de su amigo: sabía que ibas a venir.
Creo que la amistad es una de las columnas que sostienen el mundo. La amistad que teje relaciones humildes de escucha, de ayuda, de acompañamiento, de comprensión y de ternura. Y lo hace de forma completamente desinteresada. La amistad hace mejor nuestro planeta, lo redime de la maldad, de la brutalidad, de la inmisericordia.
Sus raíces se hunden en la tierra de la convivencia y se nutren de forma constante para que el árbol de la amistad dé sus frutos: la compañía, la escucha, la diversión, la comprensión, las risas, la diversión, el consuelo, la corrección…
Una de las raíces es la confianza. Sin confianza la amistad no se sostiene.........
