Hay que tener morro
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, en la calle Larios con el trono de la Paloma / Eduardo Nieto
La señora Ayuso tiene un truco. Un truco que consiste en mostrarse como la mejor o, quizás, como la única a pesar de que las evidencias muestren que sus políticas, actuaciones y manifestaciones sean, frecuentemente, deplorables. Al mismo tiempo, critica y descalifica por todo al presidente y al gobierno de su país. Y ha descubierto que eso le da votos.
Hay que ver cómo se vende, cómo le da la vuelta a la realidad, cómo consigue presentar como blanco aquello que es rabiosamente negro. Y cuando se trata de sus adversarios políticos, por contra, consigue hacer ver como negro lo que en realidad es de color blanco. Ahí están los buenos datos macroeconómicos de España, reconocidos internacionalmente, incluso por el propio Trump. Eso para ella también es negro. Es decir, que ella no hace nada mal y sus adversarios no hacen nada bien. Lo que va mal en Madrid es por culpa del Gobierno central y lo que va bien es fruto de su gestión. Es la que mejor maneja la ley del embudo.
Primer ejemplo. Después de tener a los bomberos sin sus dotaciones, después de pagarles una miseria, después de haberlos sumido en una huelga y después de haber tenido que pedir ayuda al Gobierno central para apagar los incendios de su comunidad, hace unas declaraciones en las que se presenta como la que más sabe (y hace) sobre cómo prevenir los incendios, la que más cerca está de las llamas y la que más siente el dolor y las pérdidas de las víctimas. Hasta vende un ático y otras cuatro propiedades de la comunidad para poder socorrer a las víctimas, a sabiendas de que lo percibido por esas ventas no puede destinarse a esos fines.
Segundo ejemplo. Ayuso acusa al presidente del Gobierno una y otra vez de levantar un muro cuando no hay nadie en el país que más y mejor marque las diferencias con sus adversarios, nadie que utilice eslóganes tramposos que descalifican a ‘los otros’ (Socialismo o libertad), nadie que insulte de manera más persistente y descarada. ¿Un muro? El muro invisible ya estaba levantado desde siempre en su interior. Lo manifiestan sus palabras y sus hechos. Cuando acusa al presidente de dividir a la población no dice........
