Revolución y paz
Impactante imagen del estado en que ha quedado una de las zonas afectadas por los terremotos en Venezuela. / EFE
Hay un instante, tras cada catástrofe, en el que el ser humano se desnuda por completo. Y en ese instante conviven, sin pudor, la más alta vileza y la más pura grandeza. Venezuela lo está mostrando estos días con una crudeza que duele. Los terremotos del pasado 24 de junio dejaron miles de muertos y decenas de miles de desaparecidos, ciudades enteras convertidas en escombros y familias buscando, todavía hoy, a los suyos entre los edificios caídos. Y sin embargo, lo que más indigna no es solo la fuerza de la tierra, sino la respuesta de quienes debían........
