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Vacaciones en familia: ese deporte de riesgo llamado convivencia

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05.07.2026

Las temidas vacaciones / Pexels/Jeff Vinluan

Hay un momento del verano que nunca aparece en los anuncios de helados.

Sucede más o menos al tercer día de vacaciones. La casa parece haber sido saqueada por un pequeño ejército, alguien lleva diez minutos gritando "¡Mamáááá!" desde una habitación, porque no encuentra algo que, por supuesto, está delante de sus narices... Otro jura que se está muriendo de aburrimiento rodeado de más juguetes que una tienda y tú empiezas a ver que septiembre se ve como una luz diminuta y muy lejana al final de un oscuro túnel que se llama verano.

Y entonces llega la culpa por estar mirando el calendario a ver cuánto falta para que tus críos vuelvan al cole.

"¿No se suponía que las vacaciones eran para disfrutar?"

Sí. Pero también son la época del año en la que más horas pasamos conviviendo. Y convivir, aunque queramos mucho a quienes tenemos delante, también genera fricción.

Es como esas parejas que presumen de que nunca discuten. Claro... si uno trabaja de mañana y el otro de noche, bastante mérito tiene coincidir para pelearse.

Con los niños ocurre algo parecido.

Cuando la estructura desaparece

De septiembre a junio, el colegio ocupa una parte enorme de su vida. No solo aprenden Matemáticas o Lengua. Aprenden a esperar su turno, a seguir una rutina, a relacionarse con otros niños y a vivir dentro de una estructura bastante, estable, segura y predecible.

Y, de repente, todo eso desaparece.

Lo sustituimos por campamentos, playa, piscina, abuelos, excursiones o actividades que, dicho sea de paso, suelen ser estupendas. Pero el cerebro infantil no interpreta un campamento igual que interpreta el colegio. Cambia el entorno,........

© La Opinión de Málaga