Internet y la IA: la mayor biblioteca del mundo… sin bibliotecarios
Los niños y sus 'viajes en butaca' / Jessica Lewis / The Painted Square
Hay una especie de pánico moral bastante curioso con las pantallas. Cada semana aparece un titular nuevo avisándonos de que los niños están perdiendo el cerebro entre móviles, tablets, videojuegos, Internet y ahora también Inteligencia Artificial. A este paso, cualquier cacharro con pantalla va a acabar señalado como el nuevo villano oficial de la infancia.
Pero quizá estamos mirando el problema por el lado equivocado.
Porque si uno se para a pensarlo dos minutos, nunca en la historia de la humanidad los niños han tenido tanto acceso al conocimiento como ahora. Nunca. Ni las universidades medievales, ni las bibliotecas imperiales, ni las enciclopedias de salón del siglo pasado. Un peque con una tablet tiene acceso potencial a más información que la que tenía una universidad entera hace a,penas unas décadas.
Y sin embargo pasa algo curioso: muchos niños no saben muy bien qué hacer con todo eso y acaban en lo de siempre… sí, sí, que también soy madre: Brainrot en vena.
El debate público suele plantearse de forma bastante simple. Pantallas malas. Tecnología peligrosa. Internet que engancha, embrutece y distrae. Y sí, claro que puede hacerlo. Igual que la televisión podía hacerlo hace cuarenta años o los videojuegos hace treinta. El problema es que muchas veces nos quedamos en el aparato, como si el chirimbolo fuese el culpable de todo.
Pero quizá el problema real no sea la pantalla.
Quizá el problema sea la soledad.
Porque hay algo que hacemos con Internet que jamás haríamos en el mundo real. Nadie en su sano juicio dejaría a un niño pequeño solo en una plaza durante horas mientras el adulto se va a fregar los platos o a dormir la siesta diciendo: “Bueno, que aprenda a espabilar”. Sin embargo, eso mismo es exactamente lo que ocurre muchas veces con Internet. Se le da al niño un dispositivo, se........
