La certeza del ignorante
Muchos bulos provocan la injerencia extranjera en procesos electorales / El Periódico
Hoy me doy un garbeo por las redes sociales, sobre todo por Facebook, ese campo virtual donde se vuelcan infinidad de sujetos dispuestos a desarrollar su visión de las cosas, a sentirse autorizados protagonistas de la vida sea personal o social. Podemos observar que el debate pierde su sentido cuando escasamente se encuentran argumentaciones consistentes a la hora de comentar un tema. Se entra al trapo con facilidad y, desde la certeza absoluta de estar en posesión de la verdad, se hostiga al oponente o divergente; mas no se hace desde el respeto y el discurso coherente para rebatirle y, a la vez, aprender, sino desde la descalificación y los prejuicios… incluso desde el insulto, que es el recurso por excelencia del ignorante. El debate no se entiende para aprender, sino para imponer el relato propio.
La defensa del relato político se ha trasladado a las redes sociales y de ellas beben, cada vez más, especialmente la juventud que, en muchos casos, anda atrapada por los llamados «influences», a los que se le otorga un excesivo crédito en función de sus habilidades comunicacionales más que por su exposición argumentada.
El vértigo del desarrollo
En las últimas décadas estamos sometidos a un vertiginoso vendaval. La gran cantidad de medios y la infinidad de noticias nos bloquean. Somos incapaces de digerir tanta información, lo que requiere un alto nivel de criterio selectivo para priorizar lo importante desde la razón, de lo contrario acabaremos arrastrados por las noticias que despiertan sentimientos y quedamos atrapados por la posverdad que no deja de ser una mentira, vestida de verdad, avalada por las emociones que despierta.
Esta especie de indigestión informativa nos aturde e intoxica. Para evitar el complicado proceso que requiere la valoración crítica de aquello que se nos oferta, optamos por asumir determinadas propuestas que halagan a nuestro ego, pues nuestra ignorancia nos impide ahondar más en la materia de discusión. Siendo cierto que nuestro conocimiento es universalmente limitado, hay materias en las que podemos sentirnos más autorizados que en otras.........
