Falta técnica para Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia el pasado jueves en el Congreso. / José Luis Roca / EPC
La pregunta es hasta dónde es capaz Pedro Sánchez de arrastrar a su partido por el bien de su buen nombre. De entrada, no creo en la maldad de los políticos. La gestión de la cosa pública obliga a la mayoría de dirigentes a hacer cosas estúpidas y sin sentido, pero de entrada no estamos ante malas personas retorcidas. Así, la decisión de Pedro Sánchez de aguantar su Gobierno hasta más allá del final sin convocar elecciones es más un error estratégico que «malafollá», genuina expresión andaluza que viene a calificar a alguien de torpe y sin gracia.
El presidente jamás tuvo un enorme gracejo, sí buena presencia. Sus andares lo demuestran. Camina........
