Tragedia, servicio y solidaridad
Hay lugares que en el imaginario colectivo quedan asociados por mucho tiempo, más allá de sus atractivos o características singulares, a acontecimientos que nos perturban e impactan. Sucedió en Angrois, por ejemplo, en cuya curva de A Grandeira aquel tren Alvia se salió violentamente de la vía por exceso de velocidad el 24 de julio de 2013, con un desastroso resultado de ochenta personas fallecidas. Y la historia se repite ahora en la provincia de Córdoba, en Adamuz, municipio en el que estos días se sitúa el foco de la actualidad, después de un nuevo accidente en el sistema ferroviario de alta velocidad en el que se han visto implicados dos trenes de Iryo y Renfe, también con resultados enormemente luctuosos.
Es pronto para saber qué ha ocurrido y qué no, y en cualquier caso tal labor corresponderá a los técnicos correspondientes, que ya están sobre ello y estoy seguro de que no escatimarán esfuerzos y medios para llegar a una conclusión fundamentada y avalada por su conocimiento y experiencia. Mientras, en ese sentido no cabe otra cosa que esperar y acompañar en lo posible a las víctimas y a sus familias. Pero hay otras ideas que se pueden expresar sobre tal tragedia, y........
