Qué suerte ser mujer
Recuerdo que, de preadolescente, no sé exactamente en qué momento ni por qué, deseé haber nacido niño. A esa edad empezaba a ser consciente de que eso de ser mujer sería como subir un Tourmalet, o quizá observaba la aparente simplicidad de las aspiraciones de los niños a esa edad mientras a mí ya me pasaban mil cosas por la cabeza. Sí, por lo que fuera, recuerdo que durante un tiempo pensaba que habría tenido suerte si hubiera nacido niño. Se me pasó, claro, y décadas después, cuando germinaba dentro de mí mi hija, en absoluto deseé que no lo fuera. De hecho, ahora puedo confesarlo:........
