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Seis décadas que a Oviedo le vienen al pelo: el psicoesteta Ramiro Fernández hace un repaso de su extensa trayectoria profesional, donde destaca su etapa en la selección española de fútbol

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04.10.2026

Seis décadas que a Oviedo le vienen al pelo: el psicoesteta Ramiro Fernández hace un repaso de su extensa trayectoria profesional, donde destaca su etapa en la selección española de fútbol

"Cuando uno mira hacia atrás y comprueba todo lo que ha sucedido desde entonces, comprende que seis décadas dan para mucho"

A la izquierda, Ramiro Fernández cortando el pelo a la primera persona a la que hace 60 años atendió en Oviedo, el geólogo José Antonio Sáenz de Santamaría, hijo del general del mismo nombre; a la derecha, en el Ferral del Bernesga, León, en 1965.

Han pasado sesenta años desde aquel 6 de octubre de 1966 en el que abrí por primera vez la puerta de mi peluquería en la Plaza Juan XXIII de Oviedo. Sesenta años. Se dice pronto. Pero cuando uno mira hacia atrás y comprueba todo lo que ha sucedido desde entonces, comprende que seis décadas dan para mucho: para trabajar, aprender, equivocarse, acertar, conocer personas extraordinarias, hacer amigos, vivir momentos inolvidables y, sobre todo, para sentirse profundamente agradecido.

Aquel jueves de otoño llegó después de haber cumplido el servicio militar en el Gobierno Militar de Oviedo. Era el momento de comenzar a volar por mi cuenta. Atrás quedaban mi infancia en San Miguel de Nembra, en el concejo de Aller; mis años de estudio en Balmaseda, en Vizcaya; mi experiencia profesional, iniciada en 1959 junto a mi hermano José en la barbería que regentaba en el puerto de El Musel, además de todo lo aprendido en la peluquería Jovellanos de Gijón. En total, siete años de enseñanza profesional previa.

Tenía juventud, ilusión y muchas ganas de trabajar. Lo que no tenía era experiencia empresarial. Y, como suele ocurrir en estos casos, tampoco sabía exactamente todo lo que me esperaba.

Delante de su peluquería. / .

El Oviedo al que llegué era muy diferente al de hoy. El alquiler de aquel primer local costaba 2.600 pesetas al mes y un corte de pelo y afeitado, 20 pesetas. Por poner las cosas en su sitio: aquellos cuatro duros hoy equivaldrían a unos doce céntimos de euro.

Pero no solo han ido cambiadohan los precios. También estaba cambiando la ciudad. En aquel 1966, la Universidad de Oviedo comenzaba una nueva etapa con la puesta en marcha de la sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras; el antiguo convento de San Vicente empezaba a abrirse a nuevos usos universitarios y en el Campo de San Francisco se trabajaba en el paseo de los Álamos que conocemos hoy. También aquel año Día de América en Asturias recibía la declaración de Fiesta de Interés Turístico. Era una ciudad que conservaba su historia mientras se abría poco a poco a mirar hacia el futuro.

Y en esa ciudad, que Leopoldo Alas Clarín había descrito con aquella inolvidable frase de La Regenta, ‘la heroica ciudad dormía la siesta’, un joven peluquero acababa de iniciar su propia........

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