Mario, Jorge, José, Nacho y Odorico: la vocación de cuatro jóvenes menores de 30 años que se están formando para curas en Oviedo
Mario, Jorge, José, Nacho y Odorico: la vocación de cuatro jóvenes menores de 30 años que se están formando para curas en Oviedo
"Todo es un proceso de maduración; hay altos y bajos, pero al final uno va entendiendo hacia dónde le lleva el camino", afirman
Por la izquierda, Nacho Baruque, Odorico Castilblanco, José Antonio Bande, Jorge Calandra y Mario Yepez, en el jardín recientemente inaugurado del Seminario Metropolitano de Oviedo. / Guillermo García
Paradójicamente, en un mundo donde la religión ha perdido peso en lo cotidiano y el contexto social está marcado por la secularización, los seminarios comienzan a registrar un incremento del número de jóvenes que deciden iniciar el camino hacia el sacerdocio. "Podemos hablar de un ligero repunte vocacional", resume el rector del Seminario Metropolitano de Oviedo, José Antonio Bande. Un crecimiento moderado, sin grandes oleadas, pero que se sostiene en el tiempo y trae consigo generaciones que "dan el paso hacia la Iglesia con una gran honestidad". Detrás de ese repunte hay historias diversas, decisiones maduradas durante años y una constante que se repite: la búsqueda de sentido a la vida.
El seminario ovetense es buen reflejo de esa nueva realidad. Actualmente, acoge a 17 seminaristas, una cifra que podría aumentar en el próximo curso, casi un tercio, con la incorporación de nuevos alumnos. Pero, más allá del número, lo que destaca es la pluralidad de trayectorias y procedencias. "Tenemos seminaristas de Asturias, de Santander y también de América Latina. Esa diversidad enriquece mucho la forma de vivir la vocación", explica Bande, celebrando la diversidad que se vive hoy en día en los centros.
El venezolano Mario Yepes, uno de los más veteranos del seminario, lleva años formando parte del grupo. Su historia no responde al perfil tradicional; está marcada por el desplazamiento y la búsqueda personal. "Lo mío ha sido una peregrinación", resume, al explicar un proceso que comenzó en su país de origen y que terminó tomando forma en Oviedo. Estudió Periodismo y vivió durante años sin dar el paso definitivo, aunque la inquietud ya estaba presente. "Todo es un proceso de maduración; hay altos y bajos, pero al final uno va entendiendo hacia dónde le lleva el camino".
En su caso, vivir la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá cambió su perspectiva y actuó como detonante de una decisión que llevaba tiempo gestándose. "Me impresionó ver a tantos jóvenes de rodillas de todas partes del mundo; ahí sentí que yo tenía que ser parte de eso", recuerda. Desde entonces, interpreta su camino como respuesta a una llamada interior que no se puede explicar solo en términos racionales. "Tiene que haber un toque de Dios, algo que te mueva........
