menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Los alumnos de la Nebrija miran fuera de Avilés por la escasez y el coste del alquiler: "No hay vivienda y la oferta de temporada es todavía más reducida"

15 0
yesterday

Los alumnos de la Nebrija miran fuera de Avilés por la escasez y el coste del alquiler: "No hay vivienda y la oferta de temporada es todavía más reducida"

Las agencias alertan de la dificultad para alojar a los universitarios y plantean incentivos a propietarios para conseguir que los jóvenes hagan vida durante el curso en la comarca

Un grupo de almunas antes de entrar a clase. / Luisma Murias

Quedarse en un piso familiar en Gijón, alquilar con unas amigas en el centro de Oviedo o incluso hacer más de cien kilómetros en coche todos los días. Esas son algunas de las soluciones a las que han tenido que recurrir varios de los estudiantes de Enfermería de la Universidad Nebrija que comenzaron este martes las clases en Avilés y que proceden de fuera de la ciudad. El desembarco universitario, llamado a generar una nueva actividad económica y social en la comarca, se ha topado en su primer curso con un problema que las inmobiliarias conocen desde hace tiempo: en Avilés hay muy poca vivienda disponible en alquiler y todavía menos oferta de temporada. El resultado es que parte de los jóvenes que podrían instalarse durante nueve meses en la ciudad termina buscando acomodo en otros puntos de Asturias o afrontando largos desplazamientos diarios.

El Centro Universitario Nebrija de Avilés inició este martes su actividad con 60 alumnos en el grado de Enfermería, la primera titulación de esta nueva etapa universitaria de la ciudad. El problema del alojamiento afecta fundamentalmente a quienes llegan desde fuera de la comarca y necesitan establecerse durante el curso. La propia Universidad trató de anticiparse a esa necesidad con Con-vive Avilés, un programa de pisos compartidos concebido para estudiantes que no residan en la zona, pero que por ahora cuenta con cuatro viviendas y doce plazas, una capacidad limitada frente al volumen potencial de jóvenes desplazados.

Para Julio César Bernaldo, administrador de Grupo Atrio, la llegada de los universitarios pone encima de la mesa una necesidad que irá creciendo si el proyecto académico continúa ampliándose. "Es complicado que Avilés pueda absorber por sí sola toda la demanda de vivienda que generan los estudiantes y, por eso, habría que buscar fórmulas para que esos jóvenes no terminen........

© La Nueva España