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José Miguel Dosal Fernández, emigrante, pastor, empresario y escritor: "Estuve pastando cabras en el norte de California a 25 grados bajo cero"

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José Miguel Dosal Fernández, emigrante, pastor, empresario y escritor: "Estuve pastando cabras en el norte de California a 25 grados bajo cero"

"Con 10 o 12 años salí por primera vez de casa, a trabajar dos semanas en la hierba con asturianos en un terreno mancomunado"

Dosal en el Archivo de Indianos con su libro autobiográfico "Las curvas del camino" / LNE

José Miguel (Pepe) Dosal Fernández (Linares, Peñarrubia, Cantabria, 1947) es un cántabro-asturiano que emigró a Estados Unidos con 18 años como pastor de ovejas, que batió records de pasar frío, que mató serpientes con un revólver y coyotes y un oso con un rifle, que se aficionó a comer testículos de cordero, que fue marine americano, que manejó uno de los primeros teléfonos celulares del mundo, que llegó a controlar el mercado de la reforma de vivienda en el sureste de Los Angeles, que tocó en la tele el "Asturias patria querida" con la gaita acompañando a Plácido Domingo y que, en estos últimos años, viviendo entre California y Cantabria, se ha convertido en escritor de aventuras propias y ajenas. Protagonista de una epopeya personal de muy difícil parangón, ha relatado sus vivencias a LA NUEVA ESPAÑA, en una entrevista que ha tenido como escenario la majestuosa sede de la Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración, de Colombres.

"Adulto" a los cuatro años.

"Nací en la posguerra, el 2 de abril de 1947, en un pueblo muy pequeño, Linares, en el municipio de Peñarrubia, en Cantabria pero fronterizo con Asturias, con Peñamellera Baja. Teníamos pastos mancomunados con los asturianos. El primer recuerdo que tengo, con cuatro años, es que mi madre me dijo: ‘Ya eres un hombre, tienes que llevarle este puchero a tu padre a la cuadra’. Mi padre estaba ordeñando una vaca o dos que teníamos".

"Mi único hermano, Jaime, nació cuatro años después que yo. Hacíamos algo en casa e íbamos a la escuela del pueblo, donde había unos 40 o 50 niños. Ahora no hay niños y los llevan a Potes. Los maestros enseñaban bastante a la brava. Nos escondíamos de la escuela, pero al final en casa se enteraban. A los 10 o 12 años salí por primera vez de casa. Mi padre había contratado por 200 pesetas, un invernal, una finca, lejos del pueblo. Allí conviví con asturianos, porque era un terreno mancomunado. Estuve 15 días recogiendo la hierba. Los asturianos vivían allí todo el año y hacían queso picón, muy parecido al cabrales. Con 12 o 13 años tuve mi primer trabajo para un señor en un pueblo que se llama Roza, todo el verano".

Ordeñando mañana y tarde.

"Tenía un tío en Santander y me dijo que había un señor en Astillero que tenía 30 o 40 vacas pintas y necesitaba gente que ordeñase. Había que trabajar los siete días de la semana. Ordeñar por la mañana, ordeñar por la tarde. Entre dos personas y a mano. Menos mal que las vacas de entonces no daban la cantidad de leche que dan las de hoy. Pagaban 1.500 pesetas al mes, un dineral, yo nunca las había visto juntas. Daban el desayuno, se comía bien, había que madrugar. Estamos en 1960. Estuve seis u ocho meses y me marché con 14 años".

Sobre estas líneas, a principios de los años 60 trabajando en el País Vasco. José Dosal es el primero por la izquierda. Los cuatro emigraron más tarde a Estados Unidos como pastores. A la izquierda, Dosal en el Archivo de Indianos con su libro autobiográfico «Las curvas del camino».

"Después me fui al País Vasco, a Ereño, a trabajar en la madera, por unas 5.000 pesetas al mes. A los chavales nos pagaban igual que a los hombres. Quiere decir que trabajábamos lo mismo, o más. Me tocaba también ir a un caserío a por agua. Allí había gente que hablaba en vasco y apenas sabía español. Yo usaba las cuatro palabras de vasco que había aprendid0".

Primeras noticias de américa.

"En Ereño, un paisano me dijo que había ido a América a cuidar ovejas y que se ganaba mucho dinero. Yo pensaba que solo había ovejas aquí. Había venido de vacaciones. Me dijo que para ir sólo hacían falta ganas de trabajar. ‘Tiene que reclamarte alguien. Si no te reclama nadie, no vas’. Yo tenía un pariente lejano que se había marchado a Alemania, y se lo comenté. Me dijo: ‘No vengas a Alemania, vete a Estados Unidos, que tienen una moneda muy potente que se llama dólar’".

En el consulado de Estados Unidos.

"El paisano vasco me dijo que tenía que ir al Consulado y que me aprobaran como buen pastor. Yo tenía 16 o 17 años. Me llevó al Consulado de Estados Unidos en Bilbao un lebaniego que tenía una moto, una Bultaco. Había mucha gente encorbatada. Me recibió el cónsul en persona y me dijo que si traía los papeles de mi Universidad, porque había intercambio de estudiantes ya en aquellos años y te daban una visa. Le dije que yo no tenía nada de eso. ‘¿Y entonces qué es lo que va a hacer usted en Estados Unidos?’, me preguntó. Y yo le dije: ‘Quiero ir de pastor, a cuidar ovejas’. Y me dice: ‘Eso lo maneja otro señor que está en este mismo edificio. Te entrevistan y, cuando lo tengas todo hecho, vuelves aquí’. Y fui a ver a otro señor, a Magaña, nunca se me ha olvidado. Me preguntó mi edad: 18 años. Y me dice que no puedo salir del país hasta que haya hecho el servicio militar. Yo calculaba que lo haría a los 20 años. También necesitaba un permiso de mis padres y no sé cuántas cosas más. Me lo puso tan cuesta arriba que me dije: ‘Me voy a Alemania’. Ya salía por la puerta, cuando otro señor, que se apellidaba Pizarro, me pregunta: ‘¿Tú tienes experiencia con ganado?’. Y le digo: ‘Soy de los mismos Picos de Europa y me he criado con ganado’. Era cierto, pero de ahí a tener experiencia para cuidar 1.500 ovejas... Me hace un montón de preguntas más, y me dice: ‘Hay un ranchero que ha pedido a unos muchachos jóvenes’.Me hicieron un reconocimiento médico, vieron que estaba sano como un caballo y me pusieron la vacuna de la viruela y alguna más. Y quedaron en avisarme a mi pueblo mediante un telegrama".

A principios de los años 60 trabajando en el País Vasco. José Dosal es el primero por la izquierda. Los cuatro emigraron más tarde a Estados Unidos como pastores / .

"Tardaron en llamarme: Navidad, enero… Cuando venía el cartero, salía a ver si traía un telegrama. En realidad, yo no sabía qué era un telegrama. Hasta el día de la Candelaria, 2 de febrero. Que me presentase en Bilbao esa misma mañana, y eran las dos de la tarde. Fui para casa. La maleta ya la tenía hecha. Me despido y mi padre me da 2.000 pesetas que yo había ganado y él me había administrado. Hacía una tarde mala, llovía, granizaba. ¿Cómo voy hasta Panes para coger un taxi? El cura del pueblo me llevó en una motocicleta pequeña. En Panes cogí un taxi y llegué a Bilbao a las siete o a las ocho, ya de noche. Mi grupo ya se había marchado a Madrid. La única solución era tomar el tren de las diez de la noche. Llegamos a Madrid a las ocho de la mañana, congelados, un frío increíble".

Azafatas con minifalda.

"Nos llevaron al aeropuerto de Barajas. Iba con........

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