El legado de Rolf Beyebach, un hombre "inteligente" que encontró en los bonsáis su gran pasión y en Gijón su hogar
El legado de Rolf Beyebach, un hombre "inteligente" que encontró en los bonsáis su gran pasión y en Gijón su hogar
"Hay que ser paciente, tener buen ojo, hacer cortes cuidados, preparar de forma correcta el suelo y tener una planificación para el futuro", solía explicar el alemán en las visitas guiadas del Museo Evaristo Valle, en el que su recuerdo estará siempre presente con sus donaciones al Espacio Bonsái
El último adiós tuvo lugar este lunes en el tanatorio de Cabueñes en la más estricta intimidad familiar
El vínculo de Rolf Beyebach con los bonsáis, en imágenes.
El vínculo de Rolf Beyebach con los bonsáis, en imágenes. / Marcos León / Ángel González
Después de haber sufrido la Segunda Guerra Mundial en una dura infancia tras nacer en 1929 en la ciudad alemana de Chemnitz, Rolf Beyebach llegó a Asturias en 1968 para dirigir la factoría de refractarios de Didier en Lugones. Aquel viaje marcó el devenir de su vida, ya que con el paso del tiempo Beyebach terminó asentándose en Gijón, la ciudad que se convirtió en su verdadero hogar y en la que demostró su pasión y conocimiento acerca de los bonsáis. Con su fallecimiento, que se produjo este domingo a los 97 años, el mundo pierde a un economista, naturalista y deportista que deja huella en la villa de Jovellanos y, especialmente, en el Museo Evaristo Valle, cuyos jardines le enamoraron desde que los conoció y donde se encuentran algunos de sus bonsáis. Para darle el último adiós, su entorno optó por incinerar este lunes por la tarde sus restos mortales en el tanatorio de Cabueñes y en la más estricta intimidad familiar.
Desde que se conoció la pérdida de este destacado economista, experto en bonsáis y deportista, sus familiares no han dejado de recibir visitas y mensajes que resumen el cariño que le guardaban los vecinos de Gijón a Beyebach. Fue en Asturias........
