Hunosa, un futuro contra reloj: todos los frentes que tiene abiertos la empresa estatal minera, tocada por varios reveses jurídicos
Hunosa, un futuro contra reloj: todos los frentes que tiene abiertos la empresa estatal minera, tocada por varios reveses jurídicos
La compañía se mueve entre urgencias energéticas, reclamaciones sindicales y una compleja reconversión industrial y ambiental que condicionan el futuro de las cuencas mineras
El castillete del pozo Carrio de Hunosa / LNE
El tiempo pasa, y cada minuto que transcurre hace más compleja la supervivencia de Hunosa a largo plazo. Un futuro que depende, esencialmente, de la central térmica de La Pereda, mutada en central de biomasa. El varapalo judicial del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) al anular la Autorización Ambiental Integrada (AAI) de la infraestructura, cuyas obras de transformación cuestan 55 millones de euros, dejan tocada a la empresa, más si se suma un segundo revés jurídico, el que anula el uso de la escombrera de Lada, en Langreo, en el que estaba previsto arrojar las cenizas de la central. La principal apuesta de futuro de Hunosa, de la que dependen más de la mitad de sus ingresos, está en el aire.
A esta inquietud por el proyecto estrella de la ya antigua empresa minera -dejó de sacar carbón en diciembre de 2024- se suman las quejas sindicales por la "inacción" de la directiva de la compañía, encabezada por su presidente Enrique Fernández, con la negociación y activación del Plan de Empresa de la compañía. Subrayan las centrales que no hay movimiento alguno, que todos los proyectos que se presentan corren de su cuenta, y temen que se esté dejando pasar el tiempo para cerrar la compañía, creada en 1967 con más de 20.000 trabajadores, mineros esencialmente, una plantilla adelgazada hasta los 429 empleos hoy en día. En gran medida, vinculados a lo que pase con La Pereda, que es el principal proyecto para la compañía, pero ni mucho menos el único.
Exterior de la térmica de La Pereda. / LNE
La Pereda, la biomasa y la polémica del CSR
El tiempo corre para conectarse a la red eléctrica, el plazo máximo es finales de 2027. El debate sobre cómo sacar del laberinto jurídico a la central va más allá de resolver la situación en los tribunales. El tiempo apremia porque Hunosa se arriesga a llegar tarde a la conexión a la red eléctrica, concedida por el Gobierno central y que expira a finales del próximo año. Estos permisos concedidos autorizan la instalación, una vez convertida en planta de biomasa, pueda suministrar electricidad al sistema y obtener ingresos. De no haber existido rechazo judicial, los plazos se podrían cumplir holgadamente. Ahora ya no está claro. Si no logra ese objetivo, la conexión se pierde y otro operador podría solicitarla.
La clave de todo, paradójicamente, está en la "basura". Inicialmente, llegó a decirse que la térmica de biomasa de Hunosa quemaría hasta un 25% de CSR (combustible sólido recuperado, elaborado a base de residuos). Finalmente se quedó en el 10%, pero precisamente el TSJA tumbó el permiso ambiental al considerar que hay demasiada ambigüedad respecto al CSR, al no concretarse la cantidad concreta que se quemará (el proyecto refleja un máximo del 25%), ni tampoco su composición.
La empresa se encuentra ahora........
