Vidas de ida y vuelta alrededor del "pan de siempre", en un obrador del barrio ovetense de Buenavista: "Somos conscientes de que estamos en una panadería de barrio, pero estamos en un momento de cambio cultural"
Vidas de ida y vuelta alrededor del "pan de siempre", en un obrador del barrio ovetense de Buenavista: "Somos conscientes de que estamos en una panadería de barrio, pero estamos en un momento de cambio cultural"
Noé Pérez, filólogo, retorna de una trayectoria laboral de profesor universitario en Brest y editor de libros texto en París para apostar por un proyecto nuevo, pero ligado a la esencia familiar: dar continuidad a la panadería que fundaron sus abuelos
Montserrat Núñez y su hijo, Noé Pérez, atienden a un veterano cliente de la panadería Stadium. / Irma Collín
¿Qué hace al frente de una panadería de Buenavista un filólogo que no hace mucho trabajaba en la edición de libros de enseñanza de español en Francia? Aunque pueda parecer una situación rocambolesca, resulta un desenlace de lo más lógico en vidas e historias familiares de ida y vuelta, cruzadas a lo largo de 45 años alrededor de la panadería Stadium, uno de los negocios más arraigados al barrio ovetense de Buenavista. De fondo, un objetivo: "Hacer el pan de toda la vida, sin olvidar que los tiempos y losgiustos cambian".
Para que Noé Pérez, filólogo de lengua española esté desde hace apenas tres meses al otro lado del mostrador de la panadería Stadium, sus abuelos, Roberto Núñez y María Díaz fundaron el obrador en la década de los ochenta, partiendo de un humilde despacho de pan, ya bautizado con ese nombre por su proximidad al Carlos Tartiere, por aquellos tiempos en obras de remozamiento para ser sede del Mundial 82. La que fue casa del Real Oviedo durante seis décadas largas ya no está, pero la panadería de nombre futbolero sigue al pie del obrador.
La gran apuesta de Roberto Núñez, camionero de profesión, y de su esposa se fraguó poco a poco. "El hermano de mi padre tenía la panadería El Calderu y mi madre siempre tuvo la ilusión de contar con su propio negocio porque de pequeña ya le gustaba atender, subida a un taburete para alcanzar a la barra del bar de sus padres en Ibias. Así que en cuanto nos crió, primero alquiló una tienda de pan en la calle Magdalena, que estaba casi muerta; empezó a moverla mucho, con panes de distintos sitios y la levantó. Le dio garra porque tenía mucha alegría", cuenta Montserrat Núñez, madre del filólogo y ahora, además, compañera suya al otro lado del mostrador panadero, donde ya atendía también cuando Noé era crío.
El árbol genealógico de Stadium toma cuerpo, pero la historia tiene........
