Tino Manjoya, el piloto, mecánico y preparador de coches con un taller en Oviedo que ya va por la tercera generación: "Empecé con un carro de rodamientos con el que gastamos las aceras de Buenavista"
Tino Manjoya, el piloto, mecánico y preparador de coches con un taller en Oviedo que ya va por la tercera generación: "Empecé con un carro de rodamientos con el que gastamos las aceras de Buenavista"
El veterano del motor atesora vivencias y anécdotas en un barrio que vio nacer y crecer y donde sigue muy pendiente del taller que ya va por la tercera generación
Tino Manjoya mima el motor de un Ford deportivo de época. / LNE
Atesora en su memoria un sinfín de vivencias y anécdotas donde se cruzan travesuras de guaje, el conocimiento de un Oviedo vivido a tope a lo largo de sus más de ochenta años y la pasión por los coches, un mundo que para él no tiene secretos. Preparó el mejor Seat 124 Fu motor 1.800 de su época, con el que ganó el rally "Príncipe de Asturias" de 1979 como piloto. No sería el único. Fue vencedor absoluto de "todos los rallys de Asturias". Cuida con mimo y la mayor de las exquisiteces los motores de auténticas joyas del motor, junto a sus hijo en el taller de la calle Logroño que ya va por la tercera generación. "El mundo de los coches es apasionante", confiesa Tino Manjoya.
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El afán por preparar coches ya venía de lejos. "Me crié en el Cristo y mi padre, Celestino Suárez, tenía un taller en la calle Foncalada, especializado en vehículos grandes, camiones, autobuses y motores enormes, de los que se usaban en las canteras. Como mi padre tenía en el garaje rodamientos grandes, de los motores, yo hacía un carro y estaban todos los chavales de esta zona esperando para probarlo. Me decían: ‘A ver cuándo sacas el carro’. Toda la chavalería de aquella época tiene marcas de pegarse trompazos con el carro", recuerda el segundo Tino Manjoya de una saga familiar que inició su padre. "Era un gran trabajador, yo creo que nació y murió trabajando. A mi padre lo empezaron a llamar Tino Manjoya porque había nacido en LaManjoya y aunque yo empecé en los rallys como Tino Suárez luego ya me quedó Manjoya como si fuese un apellido".
En la década de los cincuenta, el segundo de los Manjoya se iniciaba en la velocidad con aquel carro de rodamientos generosos. "Me acuerdo de que la acera del cuartel de Buenavista estaba gastada de las ruedas de acero del carro. A veces cogíamos y bajamos hasta la plaza de América. La calle estaba adoquinada y el tranvía circulaba por la acera de la Plaza de Toros. Aquel carro tenía unos frenos improvisados, una tabla con un cuero que pisabas sobre la rueda para poder pararlo algo", comenta de una Buenavista donde eran casi todo praos. "En Fuertes Acevedo no había........
