El barrio de Oviedo que nació de la fiebre por el ferrocarril, acotó el Campo San Francisco y luce siglo y medio después
Oviedo, a pie de calle: Centro (I)
El barrio de Oviedo que nació de la fiebre por el ferrocarril, acotó el Campo San Francisco y luce siglo y medio después
El centro, que ha crecido alrededor de la calle Uría, concentra más de 34.000 vecinos, de los que algo mas de un tercio son mayores de 65 años y donde conviven más de 3.500 inmigrantes de 95 nacionalidades
Vista aérea de la zona de Llamaquique, en el centro de Oviedo. / IRMA COLLIN
Oviedo empezó a ensanchar como ciudad a través de lo que hoy es su centro, cuando el casco antiguo se mantenía como corazón político, administrativo y religioso, en el último tercio del siglo XIX. El barrio de Uría nació por las ansias de conectar la nueva estación ferroviaria, llamada a comunicar la capital de Asturias a través de la rampa de Pajares con León y la Meseta, con la ciudad que iba camino de las veinte mil almas. Un desarrollo que obligó a acotar el Campo San Francisco y se llevó por delante el totémico Carbayón, árbol emblemático para aquella ciudadanía. De aquel barrio tampoco quedan los chalés originales de los indianos, que daban lustre y distinción, ni los conventos impresionantes, como los de las Salesas y Santa Clara. Su lugar fue ocupado por edificios en altura que configuraron un centro bien distinto, donde en la actualidad residen 34.219 vecinos, un quince por ciento de la población total del concejo.
El centro creció primero por las calles cercanas a lo que hoy es el casco antiguo como, por ejemplo, la del Rosal, un lugar que ya aparece entre las donaciones de terrenos de la benefactora Velasquita Giráldez a la Cofradía de los Sastres en 1232, el gesto que se recuerda cada año en la festividad local del Martes de Campo. Aquella tierra de rosales llegó a ser considerada en 1887 como «la más larga manzana de casas que había en Europa», que iba de la plaza del Riego hasta la calle Santa Susana y desde el Fontán a la calle Quintana. En aquel Oviedo decimonónico los dominios del Campo San Francisco, lugar de esparcimiento de los ovetenses desde el siglo XV, se extendían desde el Paseo de los Álamos y el tramo inicial de la calle Uría a los terrenos de Llamaquique en la zona alta; y en su parte baja alcanzaban hasta la calle Pelayo y la que antes recibía el nombre de Las Dueñas, hoy Palacio Valdés. Y en los terrenos donde actualmente está en marcha la reforma de la sede de la Agencia Tributaria, estaba el convento de Santa Clara, que fue propiedad de las religiosas franciscanas desde el siglo XIV hasta la desamortización de Mendizabal, en 1837, cuando pasó a manos del Ayuntamiento.
Paseo en el Campo San Francisco / Irma Collín
La llegada del ferrocarril aceleró el diseño de........
