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El bar más antiguo de Oviedo, abierto desde los felices años veinte, "no cierra ni por vacaciones"

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04.03.2026

El bar más antiguo de Oviedo, abierto desde los felices años veinte, "no cierra ni por vacaciones"

Leticia Posada es "la tercera, casi la cuarta generación" del Guillén, algo más que un chigre: "Nos gusta dar un poco de aire y vida al barrio"

VÍDEO: Bar Guillén, la taberna más antigua de Oviedo

El Bar Guillén, abierto desde 1921, "es el punto neurálgico del barrio, no podemos cerrar ni por vacaciones", resume de un modo muy gráfico Leticia Posada, la "tercera generación, que soy casi como la cuarta, por la gran diferencia de edad con mis hermanos" del que actualmente es "el chigre más antiguo de Oviedo". Y conserva la esencia, genuino y pura del que también fue conocido en este populoso barrio ovetense como "el bar de Manolito, mi padre".

El Guillén abrió antes de la Guerra Civil, en los felices años veinte, cuando Guillén Lafuerza era más que nada casinas porque los bloques del Patronato llegarían después, en la década de los años cincuenta, al principio de la calle Rosales. El bar estaba en la planta baja de la casa de dos plantas que había comprado Nieves Suárez. "A finales de los años 30 ya fue la tía de mi madre quien se hizo cargo del bar. Y luego ya fueron mis padres, Manolito y Loli, que estuvieron emigrados en Francia y al volver cogieron el bar", cuenta Leticia Posada. "Era hacia el año sesenta y tantos cuando vinieron de Orleáns, yo ya nací aquí", añade. Manolito tenía don de gentes y dejó la paleta y los trastos de albañil, "con los que hizo la casa del Patronato de Guillén Lafuerza, en la que vivimos" para trabajar en el chigre. "Yo nací detrás de la barra, recuerdo estar desde siempre en este bar", comenta Leticia Posada de tiempos "en los que había aquí cuatro bares seguidos y todos daban comidas porque había mucha clientela, estaban los militares del cuartel y el hospital psiquiátrico". Era cuando "los clientes apuntaban lo que consumían y cuando cobraban venían a pagar", detalla Leticia Posada. El bar de Manolito se hizo con el pulso de Guillén Lafuerza, montó un equipo de fútbol sala y fue sede oficiosa........

© La Nueva España