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Del CAU, en Oviedo, al Colegio Meres: la vida de Ana García de Loza entre aulas, atletismo y libros

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21.06.2026

Del CAU, en Oviedo, al Colegio Meres: la vida de Ana García de Loza entre aulas, atletismo y libros

Exatleta, entrenadora y profesora del Colegio Meres, está rematando un libro sobre el centro que marcó su vida durante más de cuatro décadas

Ana García en la antigua pista de atletismo del Colego Meres. / Jorge Novo

Ana García Pérez (Loza, Coaña, 1962) fue niña en su pueblo, adolescente en Mieres, joven rebelde en Oviedo y se hizo mayor y sentó la cabeza, aunque sin dejar de soñar, en el Colegio Meres. Allí encontró un sueldo, niños a su cargo y muchos kilómetros por delante, porque tenía una obsesión: el atletismo. Corrió en las pistas de San Gregorio, primero como atleta y después como entrenadora, con mano de hierro en guante de seda y capacidad para moldear campeones. El colegio encauzó su vida, vio pasar a miles de alumnos y le inoculó también el virus de la literatura. Entonces se convirtió en Ana García de Loza, en homenaje al lugar donde nació, apenas vivió pero al que siempre regresó, y así firma sus cuatro novelas y artículos publicados en este diario. «Nací en Loza, me crié en Mieres, entrené y corrí mucho en el CAU, en pleno Oviedo, donde viví feliz 16 años, aunque hace tiempo que estamos en La Fresneda», resume. «Soy ciudadana de Asturias», dice mientras visita con el periódico el colegio. Ahora ha echado el freno de mano, se ha quitado el chándal –aunque se lo vuelve a poner para la foto– porque se jubila y tiene tiempo para escribir y ejercer de abuela. Lo último es un libro sobre la historia del Meres que presentará el 5 de octubre en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

De paseo por el colegio es imposible dar más de dos pasos sin que alguien la detenga para saludarla. Nadie pierde la ocasión de conversar con ella, especialmente desde su jubilación, en septiembre de 2025, tras más de cuarenta años como docente. Aunque se deja caer por allí cada tres meses, el centro la echa de menos y ella también. Sus pasiones son la docencia, el atletismo y la literatura, pero la primera es a la que ha dedicado toda su vida. «El colegio es mi vida», afirma.

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Nació en Loza, un pequeño pueblo de Coaña, y aunque solo pasó allí sus primeros tres meses, volvió todos los veranos. «Mis padres fueron emigrantes,........

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