El rastro de sangre del barrio de Vallobín en Oviedo: cinco crímenes atroces en menos de dos décadas
El rastro de sangre del barrio de Vallobín en Oviedo: cinco crímenes atroces en menos de dos décadas
Una mujer de 36 años descuartizada tras sufrir un infierno, un niño muerto en una maleta, la muerte de una madre a manos de su hijo, el brutal asesinato de Erika Yunga y el reciente doble homicidio de la Sindical, el macabro balance de los últimos 17 años
Un coche de Policía junto al edificio en el que se cometió el doble homicidio de la Sindical. / Mario Canteli / LNE
El doble crimen de esta semana en los pisos de la Sindical ha vuelto a colocar a Vallobín en la crónica negra de Oviedo. Jesús López Alonso, «Susi», un toxicómano de 67 años con otros dos homicidios anteriores en su currículum, ingresó en prisión el jueves como presunto autor de la muerte de su hermana y su cuñado. María López Alonso y José Alberto González Corujo, también enganchados a la droga, aparecieron cosidos a puñaladas en la vivienda que los tres compartían. El caso se suma a una lista de crímenes especialmente macabros ocurridos en la zona en menos de dos décadas: el descuartizamiento de María Luisa Blanco en Mariscal Solís, el niño Imran encontrado muerto dentro de una maleta junto a las vías del tren, el matricidio de Maximiliano Arboleya y el asesinato de la niña Érika Yunga. No hay relación entre ellos, ni patrón común, ni una explicación vinculada al barrio. Solo una coincidencia geográfica llamativa y una sucesión de episodios brutales que han terminado dejando a Vallobín demasiadas veces en la hemeroteca de sucesos.
La primera de esas páginas negras se escribió en la noche de San Juan de 2009. Fue en el número 19 de la calle Mariscal Solís, en una vivienda que acabó entrando en la historia criminal de Oviedo como una casa de los horrores. Allí vivía María Luisa Blanco Blanco, una mujer de 36 años con discapacidad física y psíquica, junto a su madre, Rosario, y su hermano Pablo. Era una familia vulnerable, con dificultades, pero que mantenía una vida propia hasta que la casa empezó a llenarse de gente de fuera y el equilibrio se rompió.
Primero llegó Cristian Mesa, un joven amigo del hermano de María Luisa. Después aparecieron Jesús Villabrille, conocido como «El duque», y su pareja, Larisa L. R., entonces menor de edad. La vivienda dejó de ser un hogar para convertirse en un espacio de dominio. Los recién llegados fueron imponiendo sus reglas, apropiándose del dinero, de las habitaciones y de la voluntad de quienes vivían allí. La convivencia derivó en una espiral de violencia, humillaciones, malos tratos, abusos y miedo.
Consulta en este enlace todas las noticias de hoy en Oviedo
María Luisa fue asesinada el 23 de junio de 2009. La asfixiaron. Después descuartizaron su cuerpo y guardaron los restos entre la nevera y el congelador. El crimen estremeció a la ciudad no solo por la brutalidad del final, sino por todo lo que había........
