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Los asturianos en la Cuba sentenciada ahora a muerte por Trump: "Si nos aprietan, el pueblo será el afectado, los dirigentes barrigones seguirán viviendo su vida"

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31.01.2026

Conductores esperando a repostar en una gasolinera en Bacuranao, cerca de La Habana, este viernes. / Ramón Espinosa/Associated Press / LaPresse

Eduardo Lagar

Los cubanos están sumidos en la peor crisis de su historia: sin comida, sin luz, sin medicinas… Cuba se encuentra en estado terminal. Tras la intervención estadounidense en Venezuela se ha quedado sin el petróleo venezolano, que suponía nada menos que el 30% de su dieta energética. Y ahora el presidente Trump parece dispuesta a asfixiarla definitivamente. "No podrá sobrevivir", dijo el presidente tras amenazar con aranceles a los países que envíen crudo a Cuba. Unos 16.000 asturianos, con nacionalidad española (nacidos en Asturias o descendientes de emigrantes), residen en la isla. Componen, sin duda, la comunidad de asturianos por el mundo que vive en peores condiciones económicas. Muchos de ellos dependen para subsistir de las ayudas económicas que anualmente les envía el Principado. No son pocos los que dicen que Cuba está a las puertas de un desastre humanitario. LA NUEVA ESPAÑA entrevista durante estos días a representantes de la comunidad astur-cubana. Todos han pedido mantener el anonimato por miedo a las represalias del régimen encabezado por Díaz-Canel.

Elena, nombre ficticio, es una mujer cubana de 73 años. Nieta de emigrantes españoles: por el  lado paterno son cántabros; del materno, asturianos. Junto a su marido, y pese a la edad, acaba de dar el salto de su vida: desde una ciudad del este de la isla se ha venido a vivir a España, junto a su único hijo. Casi acaba de aterrizar. No ha tenido oportunidad de viajar todavía a la tierra de sus abuelos. “Es mi gran sueño”. Mucho le ha costado decidirse a dejar su país, probablemente para siempre. En Cuba quedó su madre, casi centenaria, al cuidado de la única hermana que todavía resiste allí. El resto de la familia, y son siete hermanos con sus hijos respectivos, se han marchado: está repartidos entre Estados Unidos y España. Elena deja atrás también, ahora al cuidado de otra compañera, el grupo de descendientes de asturianos (todos ellos de avanzada edad, nonagenarios “y muchos de ellos, postrados”) al que ayudaba para que pudieran acceder a las ayudas anuales que les brinda el Gobierno del Principado. Para casi todos ellos, esta ayuda que cada año les hace llegarla dirección general de Emigración les evita caer en la más absoluta indigencia en una isla donde ya no hay casi de nada. Elena tiene formación universitaria, trabajó en el sector económico, creyó en la revolución castrista y hasta reconoce que llegó a vivir bien. Pero ha dicho basta. Le duele hablar de la inmensa decepción que la embarga ante el estado terminal en que se encuentra su país. Este es su testimonio:

“Yo soy nacida y criada en una central azucarera. Soy técnico medio en finanzas, licenciada en dirección de la economía.........

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