El estreno de la LXXIX temporada de Ópera de Oviedo, con Mahler y Puccini en "Sorrow", deja una ovación estremecedora en el Campoamor
El estreno de la LXXIX temporada de Ópera de Oviedo, con Mahler y Puccini en "Sorrow", deja una ovación estremecedora en el Campoamor
La emoción de Imbrailo y la pasión de Beatriz Díaz subliman el doble programa «Sorrow», con Mahler y Puccini, en el estreno del curso lírico en el Campoamor
Beatriz Díaz, en primer término, en el cierre de «Suor Angelica», con la niña Ángela Dañobeitia (caracterizada como un niño), al fondo. / Iván Martínez
Pocas veces la Ópera de Oviedo ha estrenado temporada con tan solo ochenta minutos de música. Pero pocas veces ochenta minutos han concentrado tanta emoción. El doble programa "Sorrow" ("Pena") con el que el Campoamor inauguró este viernes su curso lírico ofreció un maridaje inédito entre Mahler y sus "Canciones a los niños muertos" ("Kindertotenlieder") y "Suor Angelica" de Puccini, servido como un único cuadro de dolor desgarrado que expresaron con distinto matiz el barítono Jacques Imbrailo y la soprano Beatriz Díaz. Los dos sublimaron la propuesta de Joan Anton Rechi con emoción depurada, el primero, y pasión en carne viva, la segunda, logrando, en ambos casos, el favor del público con una larga ovación llena de "bravos" y "bravas".
La soberbia música de los lieder de Mahler y la partitura de Puccini encontraron también en el maestro Diego Martín-Etxebarria y en la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) su mejor versión para redondear la velada.
El principal elemento escénico ideado para esta propuesta de Rechi, un gran armazón blanco que, abierto, evoca la cruz,........
