Nueva York y Berlín marcan el camino
Estos días se celebra en Nueva York la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas. La cita anual del principal organismo multilateral ha atraído a jefes de Estado y de Gobierno de todos los continentes, que tienen en el plenario un escaparate mundial para posicionar sus políticas. En el marco de estos viajes, los equipos gubernamentales diseñan una agenda de trabajo paralela con la que envían también un mensaje. Este año, los encuentros con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, parecen ser una cita ineludible para todo líder progresista que se precie, desde Lula da Silva a Pedro Sánchez.
Días antes, también en la ciudad de Nueva York, representantes de 34 ciudades han participado en la reunión Urban 20, que ha congregado a 25 alcaldes de países miembros del G-20 para intercambiar experiencias. El anfitrión, Mamdani, ha sido la estrella. Sus políticas públicas están marcando un camino que otras ciudades quieren emular, tal y como anunció Jaume Collboni cuando dijo querer replicar en Barcelona la iniciativa lanzada por Mamdani de crear supermercados públicos con precios regulados.
Como en una especie de peregrinación, el progresismo mundial busca inspirarse en la figura de Mamdani para ungirse del aura –palabra ahora tan de moda– que aporta su imagen fresca y carismática. Pero no es sólo una cuestión de imagen y postureo para redes, que también. Lo que interesa del socialista alcalde de Nueva York es desentrañar las claves de su éxito, basado en unas políticas públicas que se ven como inspiración para seducir a poblaciones del primer mundo empobrecidas por un capitalismo voraz que, en su pulsión por ampliar sus márgenes de ganancia, no tiene inconveniente en desposeer privatizando servicios públicos o cercenando derechos como la alimentación........
