Venezuela y la necropolítica del chisme
Sin alfabetización, afirmó Lenin, quedamos excluidos de la política y somos pasto de “rumores, chismes, cuentos de hadas y prejuicios”.
Han pasado más de 10 días del ataque del imperialismo norteamericano contra Venezuela y la bruma va despejándose, dejando atisbar algunas luces entre tanto desecho.
Al ruido de las bombas que despertó Caracas durante la medianoche, le sucedió el ruido de las especulaciones, las tramas y los rumores. La sangre del crimen dio paso al horror de las pantallas. El horror a la intriga. La guerra cognitiva encontró en el impacto y sus secuelas su momento más álgido. Amanecimos con las imágenes de los helicópteros rasantes y su fuego reventando sobre la oscuridad de Caracas y, desde entonces, todo fue espesura. Una vorágine de informaciones confusas donde el ruido se mezcla con la realidad y no se distingue lo verdadero de lo impostado.
Los vacíos del acontecimiento generan ansiedad por saber y esa urgencia engendra sus monstruos. En esos momentos de desazón las horas son siglos y la necesidad de dar respuesta a los vacíos se satura de hipótesis que vuelan por las redes sin espacio-tiempo para la criba. Algunas, esparcidas por los dueños de las bombas y el espanto, otras, por nosotros mismos.
Estados Unidos golpeó y se........
