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México en riesgo

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23.04.2026

La relación de un gobierno nacional con agencias de seguridad extranjeras como es la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) es inevitable. Las diferencias de potencial entre ellos, sean políticas, militares o de orden general, son los determinantes de los niveles de interés y compromiso que definen la conducta de las partes. 

Las hay y ha habido siempre entre Estados Unidos y la URSS de ayer. Las hay de Países Bajos con Chile, Guatemala, Grecia o Argelia y con la mayoría de otros países, y no siempre con reciprocidad. 

¿Cuáles sí y cuáles no? Eso lo determinan el interés político y el potencial económico, ya que los costos de montarlos y sostenerlos son altísimos. Todos sus miembros viven una vida doble: generalmente para encubrirlos y protegerlos son diplomáticos inmunes según la ley. 

El caso mexicano no es diferente en lo general. Las diferencias se derivan de la asimetría de los dos países. Estados Unidos sostiene oficialmente un centenar de “cónsules” dispersos en las capitales y ciudades de los más de los estados y la Ciudad de México. Por su parte, México apenas tiene un funcionario en cuatro o cinco ciudades estadunidenses y uno en Washington, más otros en ciertas capitales como Guatemala, Belice, Madrid o La Habana. 

Es práctica........

© La Jornada