Contra toda desesperanza
Quisiera escribir otra vez de parques, arroyos, enamorados, exploradores, anécdotas chistosas, curiosas y entretenidas. Ser bucólico, romántico, soñador, realista pero positivo, sensato y optimista. Como supongo a casi todos, es lo que me gusta, me gustaba, me gustaría. Pensar sin esfuerzo, leer por y con deleite, interés y provecho. Recibir buenas noticias.
De qué tamaño tiene que ser el desconcierto que atenderlo demanda un esfuerzo extra, y un impulso deliberado buscar el lado bueno a lo que sucede y deja de suceder. Parece inagotable, incesante y abrumadora nuestra nómina de indignación y miedo, denuncia, asombro con fondo negro, dolor, espanto apocalíptico. Cada quien encarna su propio futuro distópico y se gobierna por las teorías conspirativas de su preferencia. Ver las noticias del día, las del último minuto, nos ensangrenta la mirada en los distintos puntos cardinales.
Mientras la Tierra, el mundo físico, la estructura biológica de su corteza se hiela, calienta, deshiela, desborda y es envenenada, se concatenan guerras que no son propiamente guerras o lo son asimétricamente: vulgares conquistas imperiales guiadas por enfermos mentales sostenidos por masas asustadizas y tan influenciables como el buen salvaje y los cavernícolas. De modernas no tienen nada, aunque traigan........
